Friday, December 6, 2024

Trump y el nuevo orden económico global Temen. El 48% de los Americanos que no votaron por Trump y varios millones más en el resto del mundo temen, después del resultado electoral Americano. Trump, el candidato provocador, el personaje fortachón, el capo de la retórica populista, de lenguaje básico y visceral que a través de la emoción logró cautivar a la mayoría del electorado norteamericano (o fue quizás una derrota de Biden/Harris, y un voto castigo lo que efusivamente pronunció el electorado Americano), dice mucho, pero habrá que ver cuánto hace. De los dichos a los hechos, es largo el trecho, y quizás la mayor incógnita que se entrevee con la asunción de Trump como el 47mo presidente Americano no venga por el lado institucional. Con la mayoría parlamentaria obtenida tendrá luz verde para realizar y lograr cambios estructurales importantes y sobre todo desmarcándose de sus antecesores con propuestas anti-establecimiento (como la designación de Elon Musk en los altos rangos de gobierno). Aún así, las reformas con mayor impacto vendrán por el lado económico. El triunfo de Trump es una mala noticia para la economía global. Tarifas y aranceles. Eso es de lo que más le gusta hablar a Trump. De volver a generar industria dentro de las fronteras, y penalizar la exportación de trabajos manufactureros al exterior. Por eso promete aranceles contra las importaciones Chinas de hasta un 60% y también gravar los vehículos cuya producción y armado se hayan realizado en México ayudando a fortalecer a la industria automovilística nacional que tan golpeada ha estado en las últimas décadas. La pregunta es si realmente impondrá estas tarifas y aranceles o si las usará como palanca para negociar con China, su principal dolor de cabeza. Una suba arancelaria a todas las importaciones puede devenir en una suba de precios global y a un importante estancamiento de la economía. Para Europa, además del tema arancelario, significa también el debilitamiento de una alianza forjada históricamente, la seguridad y el respaldo inquebrantables una vez brindadas por Estados Unidos al viejo continente que se ve frágil ante la asunción de Trump. En la reunión de los países miembros de la OTAN en el 2018, Trump ya había cuestionado el respaldo financiero de los EEUU argumentando que no solo era desproporcionado a la contribución de los países miembro, sino que los países Europeos debían aumentar el gasto militar individual para el fortalecimiento del organismo. Trump también dejó en evidencia que EEUU no iba a tolerar que fuese EEUU quien debía defender a Europa de los rusos cuando toda Europa hacía negocios energéticos con Putin para lograr reducir gastos energéticos, llegando a una dependencia económica de quién EEUU debía de protegerlos. Y tenía razón. Con el inicio de la guerra en Ucrania, salieron a la luz los diferentes contratos de casi todos los gobiernos Europeos con Gasprom (la empresa estatal de gas rusa). Putin, las Coreas y el escenario global Las alianzas rusas con Corea del Norte, China e Irán se fortalecen en este mundo dividido entre los bloques democráticos y liberales, y los populismos autoritarios. Biden autorizando misiles de largo alcance en Ucrania y Putin recibiendo tropas de Corea del Norte para fortalecer su esfuerzo en la guerra cambian el equilibrio de poder de este conflicto. Y mientras tanto, aumentan los focos desestabilizantes a nivel mundial, siendo Corea del Sur el último en sufrir la declaración de ley marcial, después de que el presidente exigiera a las tropas proteger la democracia coreana de las fuerzas de la oposición alineadas con el partido comunista de Kim Jong-Un, uno no puede dejar de cuestionarse si quizás esta movida no sea parte de una jugada de Putin en un tablero de ajedrez mundial donde todo tiene que ver con todo, solamente hay que saber atar los cabos sueltos de la globalidad. En Siria, el conflicto se reanima, Asad parece perder poder, y no se recupera ya que su propio ejercito está fatigado y debilitado (recordemos que Putin también recibió resfuerzos Sirios para pelear su guerra en Ucrania) y el apoyo que contaba de parte de Hezbollah e Irán para dominar y asegurar su control en este interminable conflicto, también se han visto disminuídos ya que Hezbollah está debilitado y enfocando todo sus recursos en su guerra contra Israel y en el sur del Líbano. Mientras tanto Trump ha lanzado amenazas a Hamas: si cuando el asuma como presidente el 25 de enero de 2025 no han liberado a los rehenes, Estados Unidos reaccionará como el mundo nunca antes lo ha visto. Así estamos, el horno no está para bollos.

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